sábado 29 de marzo de 2008

Crimen y Castigo


De nuevo vuelve a la actualidad, imagino que como siempre por un breve espacio de tiempo, y como siempre tras un caso especialmente sangrante, el tema del funcionamiento de la justicia española, y de las penas previstas para determinados delitos. A raíz del famoso caso de la muerte de una niña, ha quedado de manifiesto por un lado tanto lo tercermundista y obsoleto de los medios que tiene la justicia española, sin duda una de las administraciones públicas necesitadas de mucho mayor presupuesto y plantilla, y por otro lo increiblemente laxo y blando que es nuestro Código Penal con casi todos los delitos.

Y es que uno de los motivos por los que el sujeto en cuestión se encontraba en libertad, aparte de la sobrecarga de trabajo y falta de medios de nuestros tribunales, es porque el juez que le condenó a dos años y pico de prisión por un delito de abusos sexuales a una menor, le suspendió el cumplimiento de la pena al ignorar que otro juzgado estaba tramitando otra vista por el mismo delito. ¡Claro! Meter a alguien en la carcel (dos años, que serán uno) por abusar sexualmente de una menor es algo que clama al cielo, a ver si algún Tribunal Internacional de derechos humanos se va a enterar y mete a España en alguna lista negra internacional. Hay que esperar a que abuse de varias niñas, o en su defecto que mate a alguna como ha sucedido, para castigarle como se merece.

Y es que uno de los más perversos principios que instauró la Constitución del 78 es la mal entendida "reinserción", que en manos de jueces y periodistas progres es una auténtica lacra. Nadie aquí reivindica la pena de muerte, la cadena perpetua ni la amputación de miembros. Pero sí el cumplimiento íntegro de las penas, y que los delincuentes dejen de entrar por una puerta y salir por otra, sobre todo en el caso de los reincidentes. ¿Es que alguien por cumplir la mitad de pena es menos probable que vuelva a delinquir, o se reinserte en la sociedad?. Voy a contar un caso real de un chavalete tinerfeño que me contó un policia:


El chaval era menor de edad, y se dedicaba a robar coches, y entrar y escaparse de centros de menores. Cada vez que le cogian robando, le devolvian al centro de menores, se escapaba y vuelta a empezar. Hasta que cumplió la mayoria de edad, y los agentes se dijeron "Ésta es la nuestra", y cuando volvió a robar le arrestaron, le llevaron a una jueza y esperaron sentados a ver como daba con sus huesos en prisión. ¡Quiá!. La juez decidió que el ingreso en prisión para alguien que acababa de cumplir la mayoria de edad sin duda era una experiencia demasiado traumática, por lo que decidió mandarle de nuevo a un centro de menores. Del que se volvió a escapar, dicho sea de paso. En fin, ésta vez pasó el tiempo y el chavalete no volvia a dar señales de vida, los policias extrañados esperaban a volver a detenerle, pero nada, que no aparecia. Pasado mucho tiempo, finalmente un dia le volvieron a arrestar, y tras preguntarle por sus andanzas todo ese tiempo, les dice algo así como: "Pues nada, que estaba cansado de la isla, así que me dije, me voy a Francia una temporada para cambiar de aires. Así que voy para allá, robo un coche, y me trincan y me meten cuatro años en el trullo que tengo que cumplir íntegros. Así que en cuanto salgo me digo: mejor me vuelvo a España, que se está mejor".

Casos así deberian hacer reflexionar a nuestras autoridades de por qué los delincuentes rumanos y albaneses atraviesan TODA Europa para venir a robar a nuestro pais. Pero supongo que en lo políticamente correcto y la inopia intelectual se está mas comodo. En fin, a ver si algún dia se abre algún debate en serio en éste pais, porque es triste que todo el mundo esté de acuerdo en que hay que incrementar según que penas, y los politicos, que viven en su mundo de escoltas y seguridad que encima pagamos entre todos, se llamen a andanas.