
"La patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla". Con éstas palabras del alcalde de Móstoles comenzaba uno de los episodios más vibrantes e importantes de nuestra historia moderna, y prácticamente de la europea también, pues la invasión francesa de España sería a la postre el Stalingrado de Napoleón Bonaparte, el punto de inflexión de su auge y el comienzo de su decadencia. Y tambien el momento más bajo de nuestra historia, en que dos reyes indignos se postraron a los pies de un soberano extranjero, turnándose para lamerle las posaderas, y entregando la soberania nacional.
Por vez primera los españoles de toda clase y condición tomaron conciencia de una manera clara y espontánea de que el concepto de soberanía nacional era algo distinto y superior a su monarca, y de que éste no podia entregarlo por sí mismo, mucho menos regalarlo. Así que presos de la indignación por la cobardia de su Rey, salieron a la calle para tomar lo que era suyo y de paso echar a los altivos y chulescos invasores, que pronto comenzaron a tomar lo que creían que era suyo de la Península Iberica en forma de mujeres y botín.

El 2 de Mayo a la postre terminó mal, pero fue la piedra de toque que permitió alumbrar a la tristemente fugaz Constitución de 1812, seguramente nuestra mejor Constitución, y aunque a la postre el populacho al grito de "Vivan las caenas" volvió al absolutismo y al inútil de Fernando VII, (gracias a la identificación-confusión que habian hecho los afrancesados de las libertades con el invasor francés por parte de algunos), por vez primera los españoles tomaron conciencia de que la soberanía nacional residía en todos ellos. Y en los tiempos que corren es una lección que no conviene olvidar. Como dijo Daoiz a Velarde poco antes de morir, "España está perdida, pero tú y yo hoy moriremos por ella".
P.D: o mucho me equivoco o los actos institucionales preparados para hoy van a ser organizados casi exclusivamente por la Comunidad de Madrid, con la participación del Rey en algún caso. Pero la presencia del Gobierno parece que no va a ser ni simbólica. Algo bastante natural, teniendo en cuenta que ZP no parece creer demasiado en la idea de Nación Española, y menos en la de soberanía nacional. Él prefiere celebraciones de hechos más "conciliadores", como la II república, donde no se querían cargar a "ilustrados" masones franceses, sino a curas y monjas. Alguien que quiere que España vuelva al cantonalismo o los reinos de taifas, no puede tener demasiadas ganas de celebrar el 2 de Mayo. Pues él se lo pierde. Por afrancesado.









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