
Bueno, los astros han querido que la nominación de Obama por el partido demócrata vaya a coincidir más o menos en el tiempo con el tan traido y llevado congreso del PP. Los atónitos lectores de periódicos y observadores de la actualidad política española han podido contemplar con envidia y estupor como funcionan las cosas en un país REALMENTE democrático, y en otro que de "democracia" solo tiene el nombre, donde la partitocracia lo inunda todo, y en realidad no existe separación de poderes; donde el poder Ejecutivo lo inunda y enmerda todo. Ejemplos, mil.
Despues de haberse pasado meses pateándose la nación, un afroamericano va a ser el primer negro en aspirar a la Casa Blanca, porque así lo han decidido no los capitostes del partido (como hubiera pasado en caso de empate), no el aparato demócrata, no oscuros cenáculos, sino los votantes demócratas, es decir, los obreros, los hispanos, la gente de color y la gente de la calle. Treinta y ocho millones de norteamericanos apoyaron a Hillary y algunos más a Obama, en un proceso democrático y ejemplar: eso sí que es una fiesta de la democracia, y no el sucedáneo español que consiste en que cada cuatro años nos presentan una lista cerrada, confeccionada a base de mamadas y puñaladas traperas, a la que solo nos queda dar nuestra aquiescencia y esperar sentados al transcurso de otro lustro.
Ya nadie podrá decir que Obama no va a salir elegido presidente por el hecho de ser negro, porque Obama YA HA SIDO ELEGIDO. Ha sido elegido con preferencia sobre dos oponentes varones blancos, y una de las políticas mas poderosas de ese país, blanca como la nieve. Y le han apoyado tanto blancos, como negros e hispanos, unos en mayor proporción que otros, pero ya cuenta con la legitimidad de varias decenas de votaciones y caucus. Algo que no podrá decir, por ejemplo, Mariano Rajoy, en nuestro país, que en el mejor de los casos contará con los votos de un comité de notables, en su mayor parte puestos a dedo por (casualmente) Mariano Rajoy.

Imaginemonos que los simpatizantes, afiliados y votantes del partido hubieran elegido a su futuro candidato a través de un proceso similar al yankee, visitando diferentes ciudades españoles varios candidatos, y votando en cada provincia por uno. Saliera el que saliese, fuera o no el candidato oficial del partido, ¿no saldría mucho más fortalecido que con el actual sistema?. ¿Con la legitimidad de saberse el favorito al menos del partido?.¿De la masa social?. Se podrá argumentar que es un sistema ciertamente cansino, y puede haber quien diga que es caro. Bueno, caro si los partidos se financian con dinero público como en España. Que si los candidatos se pagan la campaña, como en USA, no.
Pero nada, a nuestros políticos nada les gusta más que tener la butaca bien agarrada, y hacerse sus apaños entre ellos. Aunque ello contribuya a que la profesión politica esté tan mal vista, y a que los partidos políticos españoles se parezcan más al PCUS soviético o al partido comunista chino, que a lo que se supone debería ser un partido político de una democracia.









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